Lorena contó con Itziar y Lola para reorganizar su salón y darle una nueva intención al espacio. Su experiencia refleja cómo una estancia tan vivida puede transformarse cuando se trabaja desde el orden, la funcionalidad y una mirada estética cuidada.
No se trataba solo de colocar mejor los muebles o cambiar detalles decorativos, sino de entender cómo se usa el salón en el día a día: descansar, compartir, recibir, desconectar. Con su acompañamiento, el espacio ganó equilibrio, coherencia visual y practicidad, creando un salón más armónico, cómodo y fiel a la forma de vivir de Lorena.
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